domingo, 25 febrero 2024
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    Abrir una cuenta: ¿en qué nos debemos fijar?

    La cuenta corriente es el contrato financiero más elemental de todos que representará el soporte básico para cualquier operación bancaria.

    En la mente de todos abrir una cuenta es un simple proceso estándar, sin consecuencias, que hacemos sin pensar, pero elegir una cuenta u otra y sobretodo una entidad u otra, tiene mucha más repercusión de lo que se piensa  a priori.

    Titularidad

    Lo primero a elegir en una cuenta es el número de individuos que participarán en este contrato; en caso de abrir la cuenta más de una persona, los sujetos se pueden definir como titulares o autorizados:

    • Autorizado: tiene potestad para realizar transacciones con los fondos que haya en la cuenta, pero no posee la propiedad del dinero. Esta potestad sobre los fondos se la ha dado el titular de la cuenta y en cualquier momento se la puede quitar.
    • Titular: es el propietario del dinero que haya en la cuenta (y también el deudor en caso de saldos negativos). Cuando son varios sujetos los titulares de una cuenta corriente, ésta puede ser mancomunado o indistinta en lo que la forma de disposición del dinero se refiere:
      • Mancomunada: para realizar cualquier operación es precisa la firma de todos los titulares (o parte de ellos).
      • Indistinta: cualquiera de los titulares puede realizar operaciones en la cuenta. Es importante saber y tener en cuenta, que si la forma de disposición es indistinta, a nivel legal se supone que los fondos son de todos los titulares a partes iguales a no ser que se demuestre lo contrario, esto puede tener muchas posibles repercusiones que se deben considerar.

    Operativa y tipos de cuenta

    Las operaciones que cabe realizar con soporte en la cuenta de corriente son: domiciliación de recibos y deudas, domiciliación de nómina o pensión, pago de cheques, servicio de tarjetas, etc.

    Estas operaciones serán las que nos conferirán vinculación con la entidad y permitirán que obtengamos mejores ofertas para llevar nuestras operaciones corrientes a una entidad u otra.

    Por ejemplo, si disponemos de una nómina que domiciliar, podremos fijarnos en todas las cuentas nómina. Lo que es más corriente que nos ofrezcan por abrir una cuenta nómina es un regalo, pero también hay entidades que ofrecen la devolución de un porcentaje de los recibos pagados o incluso rentabilidad por el dinero de la cuenta.

    De la misma forma, hay cuentas para jóvenes con mejores condiciones, en general no cobran comisiones y suelen ser para titulares con edades comprendidas entre los 14 y los 26 años.

    También hay cuentas de ahorro, que ofrecen remuneración a nuestros ahorros, pero éstas no suelen permitir muchas operaciones corrientes en la cuenta.

    Comisiones

    Otro concepto que debemos estudiar con lupa al abrir una cuenta son las comisiones que nos van a cobrar por realizar cualquier tipo de movimientos con nuestro dinero. Las entidades de crédito tienen libertad para establecer sus comisiones bancarias y gastos repercutibles siempre que respondan a servicios efectivamente prestados. Estos importes constituirán el coste de la cuenta. Las comisiones más comunes son:

    • De administración y mantenimiento: la comisión de mantenimiento es la compensación por los servicios prestados por el banco como el mantenimiento del saldo, pago de recibos, etc. La de administración será el equivalente en caso de operaciones que se salgan de lo común y sean adicionales a las cubiertas por la comisión de mantenimiento.
      Muchas entidades ofrecen comisiones de administración y mantenimiento de 0€, pero no todas y es importante comprobarlo, porque sino, cada mes, cada seis meses, cada año o por cada movimiento que se genere en la cuenta, nos van a cobrar unos pocos euros, que en su momento molestan a cualquiera. Pero lo que es peor, es que si no disponemos de dinero en la cuenta, se cobra igualmente (sin que nosotros tengamos en mente que nos viene este cobro) y genera un descubierto que suele llevar a enfados importantes.
    • Comisión por cobro de cheques y transferencias: esta comisión se cobra en la mayoría de entidades, pero en algunas cuentas, podemos obtener precios especiales al realizar transferencias a través de Internet.
    • Gastos de correo: la entidad puede cargarnos a nosotros los gastos del correo generado, es bueno saberlo y, en caso que no se desee afrontarlo, podemos pedir el correo vía Internet, que suelen ofrecer todas las entidades sin coste alguno.

    La información sobre tarifas y gastos repercutibles debe estar, en todo caso, a disposición de sus clientes en todas y cada una de sus oficinas y en Internet, si ofrece la realización de operaciones bancarias por esa vía. El Banco de España también publica en su web los folletos de tarifas de las entidades.

    Crear una cuenta es un proceso sin mucha sustantividad, es el primer paso al relacionarse con una entidad bancaria. Pero en el fondo es más importante de lo que parece, ya que la entidad que elijamos para abrir una cuenta, domiciliar nuestros ingresos y pagos, será la que nos afectará más en el día a día y será el puente a la hora de contratar otros productos con la misma entidad. La cuenta bancaria suele ser el principio de una larga y duradera relación.

    Maica López
    Maica López
    Periodista especializada en información financiera. En CrediMarket.com desde 2013. Antes he trabajado en Bankimia y 20 minutos, entre otros. Me encanta la novela negra, la música y bailar jazz.
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