domingo, 25 febrero 2024
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    ¿Cómo ha empezado la crisis del Banco Espírito Santo?

    En las últimas semanas el Banco Espírito Santo (BES), la entidad principal de Portugal, ha estado en el ojo del huracán. Desde las irregularidades en sus cuentas detectadas en el mes de mayo, las disputas entre familiares para dirigir el banco hasta el reciente desplome en bolsa que sigue hasta día de hoy.

    Aunque el Banco de Portugal se apresuró en asegurar que el BES mantiene sólida su solvencia financiera y que «sus depositantes pueden estar tranquilos», ayer instó a la entidad a renovar su cúpula directiva. De hecho, propuso a Vítor Bento, economista y exfuncionario del organismo supervisor, como nuevo presidente ejecutivo.

    Asimismo, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el sistema bancario portugués «persisten bolsas de vulnerabilidad, que justifican medidas correctivas en algunos casos y una supervisión intrusiva en otros”.

    Cabe destacar que el BES fue el único de los tres grandes bancos de Portugal que no tuvo que ser rescatado en 2011.

    Choques familiares

    La familia propietaria del Banco Espírito Santo, una de las más ricas de Portugal, ha presidido desde los inicios la entidad. En este momento cuenta con cinco ramas familiares.

    Ricardo Salgado, que participó en la reorganización de BES en 1992, ha sido el presidente de la entidad durante 22 años. Su marcha abrió varios enfrentamientos familiares. Su primo José María Ricciardi intentó acceder a la presidencia del BES en noviembre de 2013 con el apoyo de tres de las cinco ramas familiares.

    Salgado pidió que se repitiera la votación y finalmente Ricciardi perdió. Aun así, Salgado y Ricciardo hicieron una declaración conjunta para anunciar un entendimiento sobre el proceso de sucesión en el liderazgo del grupo.

    A finales de junio, Salgado anunció su renuncia al frente del BES y propuso Amílcar Morais como relevo.

    Pero el gobernador del Banco de Portugal no quería ningún familiar al frente de la entidad y propuso Vítor Bento, próximo al Gobierno y ajeno a la familia Espírito Santo, como el nuevo presidente.

    Ante estos cambios, a principios de este mes, Riccardi vendió sus participaciones en el banco y decidió centrarse en el Banco Espíritu Santo de Inversiones (BESI), la filial de inversiones del grupo y que quiere independizar del BES para ponerse al frente. Y, paralelamente, Ricardo Salgado también comunicó su salida de la administración del BESI.

    La familia propietaria del banco concentraba, hasta ayer, el 25% de la entidad. Ahora su presencia es del 20,1%, aunque todavía se mantiene como principal accionista de la entidad portuguesa.

    Irregularidades en el ‘holding’ mayoritario

    En febrero se conocieron los resultados de BES, con pérdidas de 518 millones de euros. Más tarde, el 21 de mayo, Espírito Santo Financial Group (ESFG), propietario del Banco Espírito Santo (BES), identificó en una comisión de auditoría «irregularidades materialmente relevantes» en las cuentas de su matriz Espírito Santo International (ESI).

    Parte de las inversiones de la familia se concentran en ESI, con sede en Luxemburgo. De ESI dependen las inversiones bancarias de la familia en otro ‘holding’, el Espírito Santo Financial Group (ESFG), también con sede en Luxemburgo. En el que varios miembros familiares se repartían entre los distintos puestos de dirección.

    ESI no registró 1,2 mil millones de deudas en las cuentas del 2012 y tiene capitales propios negativos de 2,5 mil millones.

    Estas irregularidades se remitieron a la Comisión del Mercado de Valores Mobiliarios (CMVM) con motivo de una ampliación de capital del BES de 1.045 millones de euros que arrancó el 27 de mayo. El aumento de capital fue totalmente subscrito y la demanda superó a la oferta.

    Desplome en la bolsa

    El 10 de julio, la CMVM suspendió las acciones de BES en la Bolsa de Lisboa ante la decisión del ESFG de cancelar horas antes la negociación de sus acciones y tras una caída del 17,24% en el índice bursátil.

    La capitalización en bolsa de la entidad se ha reducido por debajo de los 2.300 millones de euros.

    Su depreciación ha caído hasta mínimos históricos. Sólo en las siete últimas jornadas ya ha perdido más de la mitad de su valor en bolsa. De hecho, en la jornada de hoy martes la situación no progresa y el desplome supera por el momento el 9%.

    Y si se toman como referencia los máximos del mes de marzo, las acciones de la entidad portuguesa han agravado su descalabro en bolsa al 70%.

    Maica López
    Maica López
    Periodista especializada en información financiera. En CrediMarket.com desde 2013. Antes he trabajado en Bankimia y 20 minutos, entre otros. Me encanta la novela negra, la música y bailar jazz.
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