sábado, 24 febrero 2024
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    Cómo reducir las deudas bancarias

    Esta semana en un artículo publicado en Fotocasa analizábamos cómo realizar una reunificación de préstamos en caso de no poder hacer frente a sus cuotas.

    En la actualidad, aquellas personas que no pueden hacer frente a las cuotas de sus préstamos hipotecarios han centrado la atención de los medios de comunicación. Pero ¿qué pasa con aquellos ciudadanos que no pueden pagar las letras mensuales de los préstamos personales? ¿Cómo se pueden reducir las cuotas de un préstamo? ¿Se pueden refinanciar los préstamos al consumo? Sí, se pueden reducir las cuotas y sí, existen opciones de refinanciación.

    Refinanciar un préstamo personal es posible y es recomendable hacerlo desde el primer momento en el que se tengan dificultades para poder hacer frente a sus pagos. Todo dependerá, no obstante, a parte de su disposición para solucionar el problema, de la disposición que tenga la entidad financiera.

    Es más que probable que si el banco ve que el cliente tiene problemas para acometer el pago de las letras mensuales de su préstamo se ponga en contacto con él e intente renegociar las condiciones del mismo. Al banco le interesa cobrar el dinero prestado así que estará abierto a la negociación. Sin embargo, siempre se recomienda tomar la iniciativa y acudir a la entidad financiera desde el primer momento en el que se tienen dificultades económicas.

    El impago de la letra de un préstamo personal acarrea una serie de gastos, tales como las comisiones de reclamación de posiciones deudoras -que pueden ser de hasta 35 euros- y el cobro de los intereses de demora -que pueden llegar a ser de hasta el 29% TAE-. De ahí que sea aconsejable no esperar a dejar de pagar dos o tres cuotas del préstamo para negociar con la entidad financiera.

    ¿Qué se puede negociar con el banco?

    Varias son las opciones que la entidad puede poner sobre la mesa para intentar cobrar la deuda:

    1.- Ampliar el plazo de amortización del préstamo: el plazo de amortización de un préstamo personal es inferior al plazo de amortización de un préstamo hipotecario. De media, los préstamos personales se devuelven en un plazo de 5 años, aunque el plazo máximo de amortización de este tipo de préstamos puede llegar a los 10 años. Si el préstamo personal que usted tiene contratado tiene un plazo inferior a esos 10 años, siempre puede negociar con la entidad que «estrese» al máximo esa variable.

    Ampliando el plazo de amortización del préstamo conseguirá reducir la cuota mensual a pagar, aunque debe tener en cuenta que terminará abonando más intereses. Y es que, a base de alargar la vida del préstamo incrementa los intereses que deberá pagar al final de la vida del mismo.

    2.- Negociar un periodo de carencia: sería otra de las opciones para intentar reducir la cuota mensual de un préstamo. Durante ese periodo de carencia, el cliente sólo abonará los intereses del préstamo y no amortizará capital. La ventaja fundamental del periodo de carencia es que permite, durante un tiempo determinado, pagar una cuota inferior. Sin embargo, debe saber que el hecho de no pagar la totalidad de la cuota durante unos meses hará que, una vez concluido el «periodo de gracia», se incremente el importe de las cuotas y por lo tanto, el coste final del préstamo.

    3.- Negociar una rebaja del tipo de interés: esta opción es la más «personal». El banco sólo accederá a renegociar el tipo de interés pactado en el préstamo personal dependiendo de la vinculación personal del cliente con la entidad. En este punto se tendrá en cuenta la antigüedad del cliente con el banco, si tiene familiares que también tienen cuentas, préstamos, depósitos, etc.. en la entidad. Además, el banco valorará el historial crediticio del cliente, es decir, si se trata de un buen pagador pero que, puntualmente, está teniendo problemas de liquidez.

    Si esa vinculación no es demasiado estrecha puede pasar, que la entidad rebaje el tipo de interés del préstamo a cambio de incrementar, precisamente, el lazo de unión del cliente con el banco o la caja, es decir, puede bajar el tipo de interés a cambio de que el cliente contrate algún tipo de producto (cuentas, seguros, planes de pensiones, etc…).

    4.- Reunificación de deudas: aunque en la actualidad casi ninguna entidad se hace cargo de refinanciar las deudas contraídas con otra entidad, se puede intentar -si tiene un préstamo hipotecario y varios préstamos personales con tipos de interés elevados- unificarlos todos mediante lo que se conoce como reunificación de deudas. De esta forma, consigue convertir todos sus préstamos personales (con tipos de interés elevados) en un único préstamo hipotecario (con un tipo de interés más bajo).

    La reunificación de deudas es una operación financiera compleja -se aconseja contar con la ayuda de un profesional- y costosa, ya que conlleva una serie de costes de tramitación y formalización muy elevados junto con las comisiones por cancelación anticipada de los créditos que se vayan a unificar.

    Por tanto, son varias las opciones para intentar reducir la cuota de un préstamo personal. La clave frente a la imposibilidad de cumplir con las obligaciones bancarias es ser proactivo, es decir, tomar la iniciativa y acercarse a la entidad financiera si se tiene la certeza de que se tendrán problemas para hacer frente al pago mensual de las letras.

    Maica López
    Maica López
    Periodista especializada en información financiera. En CrediMarket.com desde 2013. Antes he trabajado en Bankimia y 20 minutos, entre otros. Me encanta la novela negra, la música y bailar jazz.
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