miércoles, 21 febrero 2024
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    ¿Cómo se puede pagar con las tarjetas de crédito?

    Las tarjetas de crédito pueden erigirse como una forma de pago en momentos puntuales, cuando no se dispone de liquidez. Y es que muchas de ellas contienen los denominados créditos revolving, cantidades de dinero que se pueden usar según las necesidades. En un artículo publicado en Invertia describimos las diferentes formas de pago de las tarjetas de crédito.

    La crisis económica y con ella el cambio en los hábitos de los consumidores ha hecho desaparecer de un plumazo en nuestro país más de 7 millones de tarjetas de crédito y débito desde el año 2008, según datos del Informe Anual en Tendencias en Medios de Pago elaborado por Tecnocom y AFI (Analistas Financieros Internacionales).

    Un estudio en el que se pone de manifiesto la aversión cada vez mayor que tienen los españoles a utilizar el dinero de plástico ante la necesidad de controlar los gastos. Una de las mejores maneras de controlar esos gastos es conociendo las modalidades de pago de las tarjetas de crédito.

    Los expertos del comparador de tarjetas de crédito Credimarket recomiendan estudiar y analizar las distintas formas de pago y adecuarlas a las necesidades de liquidez y a la capacidad de endeudamiento. No es lo mismo usar la tarjeta de crédito de pago inmediato que hacerlo de pago aplazado. Esta última modalidad lleva asociada el pago de intereses, lo que a la larga supone un mayor coste para el titular de la tarjeta.

    Modalidades de pago de las tarjetas de crédito

    Lo primero que es importante destacar es que, en el caso de las tarjetas de débito el pago es inmediato. Por el contrario, entre las tarjetas de crédito existen distintas modalidades de pago. Las formas de pago de una tarjeta de crédito se pueden clasificar en tres modalidades:

    1.- Pago inmediato: en esta modalidad, el importe de la operación (ya sea una compra en un establecimiento, retirada de efectivo en un cajero o cualquier otro tipo de disposición) se carga directamente en la cuenta corriente asociada a la tarjeta. No es una modalidad muy habitual de las tarjetas de crédito (ya que no se usa crédito alguno). Su funcionamiento equivaldría, por lo tanto, al de una tarjeta de débito. En este caso, la disponibilidad de dinero depende exclusivamente de la liquidez de la cuenta corriente asociada.

    2.- Pago único: en este caso el dinero utilizado a lo largo del mes lo abona el titular de la tarjeta íntegramente al final del mes o al mes siguiente. En esta modalidad -explican desde el Banco de España– la mayor parte de las entidades emisoras no cobran intereses. Sería el caso, por ejemplo, de la Tarjeta de Crédito Visa Classic de Caixa Guissona.

    3.- Pago aplazado: existen muchas variables de pago aplazado y en todas ellas el titular de la tarjeta paga intereses. Mediante esta modalidad se puede pagar mensualmente un porcentaje sobre el dinero que se haya utilizado o una cantidad fija.

    Por lo general, la parte que el titular de la tarjeta va devolviendo se suma nuevamente al importe no dispuesto de su límite, incrementando de esta forma su  saldo disponible. Por esta razón a este tipo de tarjetas se las conoce como tarjetas «revolving».  

    Cuando el pago es aplazado, las entidades emisoras cobran intereses. Así, por ejemplo, la Tarjeta Citi Oro de Citibank, que permite el pago aplazado, cobra un interés del 2,00% nominal mensual (24,00% nominal anual) y una TAE del 26,82%.

    El tipo de interés – tanto el nominal mensual como el anual- y la TAE deben aparecer en el contrato de la tarjeta y suele ser fijo, si bien la entidad puede reservarse la posibilidad de cambiarlo. En este caso, la entidad emisora deberá comunicárselo de manera individualizada y antes de que se efectúe el cambio.

    Junto al interés que le cobrará la entidad emisora por la utilización del crédito, en el contrato deben aparecer otros dos tipos de intereses:

    1.- Tipo de interés de los saldos excedidos: se aplica cuando se ha sobrepasado el límite del crédito.

    2.- Tipo de interés de demora: se aplica cuando el titular de la tarjeta deja de pagar al no haber saldo suficiente en la cuenta en la que debe hacerse el cargo (los intereses de demora pueden llegar a ser superiores al 20% TAE).

    El uso adecuado de una tarjeta de crédito puede servir para solucionar problemas puntuales de falta de liquidez. Pero siempre debe hacerse con sentido común y teniendo la certeza de que se podrá hacer frente al pago de la deuda contraída más los intereses sin problemas.

    Maica López
    Maica López
    Periodista especializada en información financiera. En CrediMarket.com desde 2013. Antes he trabajado en Bankimia y 20 minutos, entre otros. Me encanta la novela negra, la música y bailar jazz.
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