viernes, 1 marzo 2024
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    Qué hay que tener en cuenta antes de contratar un depósito

    Si bien es cierto que la política de tipos bajos llevada a cabo por el Banco Central Europeo (BCE) ha ido restando atractivo a la rentabilidad de los depósitos bancarios, las imposiciones a plazo siguen siendo uno de los productos preferidos por los españoles para invertir sus ahorros ya que son los que mayor seguridad ofrecen a sus titulares.

    Sin embargo, y aunque se trata de un producto sencillo, a la hora de contratar un depósito a plazo es aconsejable tener en cuenta una serie de aspectos, desde el plazo o la rentabilidad pero también las vinculaciones que conlleva, las comisiones a pagar…

    Diez factores a tener en cuenta:

    1. Plazo del depósito: una de las principales características de los depósitos a plazo es la imposibilidad de recuperar el capital invertido antes de su vencimiento, salvo penalización. En caso de querer rescatar la inversión antes de plazo, tenga en cuenta que algunas entidades aplican una penalización sobre los intereses, otras rebajan el interés pactado y otras no permiten la cancelación del depósito antes de la fecha de vencimiento.
    2. Rentabilidad: la rentabilidad suele ir ligada al plazo del depósito. Para comparar entre diferentes depósitos hay que fijarse en la TAE (Tasa Anual Equivalente). Sirve para conocer el rendimiento del depósito y se utiliza como valor de referencia para comparar y para saber qué depósito es más rentable. Por su parte, el TIN (Tipo de Interés Nominal) indica la rentabilidad que se va a obtener mes a mes. Ambas variables figuran en el contrato del depósito.
    3. Importe mínimo a invertir: al igual que la rentabilidad suele ir ligada al plazo también lo hace a una inversión mínima inicial que, en ocasiones, puede ser muy elevada. En el mercado se pueden encontrar depósitos que exigen una inversión mínima inicial de hasta 100.000 euros aunque por lo general estas inversiones iniciales suelen ser más asequibles.
    4. Vinculaciones: algunas entidades ligan la rentabilidad del depósito no solo a una inversión mínima inicial o a un plazo sino también a una mayor vinculación del cliente con el banco. Este ligamen puede ser la domiciliación de la nómina, de recibos e incluso de la contratación de algún seguro o de otro tipo de producto. En todos los casos es aconsejable evaluar si interesa o no incrementar la vinculación con la entidad para obtener el rendimiento deseado.
    5. Comisiones: aunque los depósitos a plazo no tienen comisiones sí las tienen las cuentas que, en ocasiones, las entidades exigen contratar para trasnferir los intereses devengados. Estas comisiones pueden mermar la rentabilidad de la inversión.
    6. Pago de intereses: la liquidación de intereses en un depósito bancario puede ser anticipada, mensual, trimestral, semestral, anual o a vencimiento. Tenga en cuenta que cuando el pago de intereses se produce al vencimiento la TAE y el TIN coinciden. Sin embargo, cuando hay más de un pago, el TIN siempre es menor que la TAE.
    7. Renovación del depósito: es aconsejable estar atento al plazo de vencimiento del depósito para decidir si quiere o no renovar. Aunque algunos depósitos no son renovables otros se renuevan automáticamente (salvo que el cliente indique lo contrario). En caso de que renueve el depósito tenga en cuenta que muchas veces se renuevan ofreciendo menores rendimientos.
    8. Solvencia: el dinero invertido en un depósito bancario está asegurado, en primera instancia, por la propia solvencia de la entidad financiera en la que está custodiado. Solo en caso de que la entidad no pudiera hacer frente a su desembolso (por quiebra) actuaría el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) al que están adheridas las entidades financieras que operan en España. El FGD español ofrece una cobertura de hasta 100.000 euros por depósito y titular.
    9. Tributación: desde julio y debido a la reforma fiscal prevista para enero de 2016, las ganancias en los depósitos bancarios han cambiado su tributación. Para una base imponible de menos de 6.000 euros tributan al 19,5% (antes era al 20%); para una base imponible entre 6.000 y 50.000 euros se pasa al 21,5% (antes era al 21%) mientras que para una base imponible mayor a 50.000 euros se tributa al 23,5% (antes era al 24%).
    10. Asesoramiento: aunque el depósito bancario es un producto relativamente sencillo, si tiene algún tipo de duda lo mejor es preguntarle a un profesional y utilizar un comparador de productos bancarios. También es aconsejable pedir al banco que le realice una simulación para conocer cuál será la rentabilidad real que obtendrá por depositar el dinero.
    Maica López
    Maica López
    Periodista especializada en información financiera. En CrediMarket.com desde 2013. Antes he trabajado en Bankimia y 20 minutos, entre otros. Me encanta la novela negra, la música y bailar jazz.
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