Los préstamos para autónomos permiten a este colectivo financiar inversiones, cubrir necesidades de liquidez o impulsar el crecimiento del negocio. El banco exigirá una mínima antigüedad de la actividad, ingresos y facturación, nivel de endeudamiento e historial crediticio óptimo. Existen varias vías como préstamos bancarios, líneas ICO, líneas de crédito y financiación fintech. Con nuestro comparador de préstamos encontrarás el mejor para ti y ahorrarás tiempo y dinero.
¿Qué son los préstamos para autónomos?
Los préstamos para autónomos son productos de financiación dirigidos a trabajadores por cuenta propia que necesitan obtener liquidez para desarrollar, mantener o ampliar su actividad profesional. Pueden ser ofrecidos por bancos, entidades financieras o plataformas de financiación online, y se adaptan a las necesidades específicas de este colectivo, cuya facturación suele ser más variable que la de un trabajador asalariado.
A diferencia de un préstamo destinado exclusivamente al consumo, un préstamo para autónomos suele estar pensado para cubrir necesidades relacionadas con el negocio, aunque en algunos casos también puede solicitarse un préstamo personal si la finalidad y el perfil financiero lo permiten.
¿Para qué se piden?
Los autónomos recurren a la financiación por diversos motivos, entre los que destacan:
- Adquirir maquinaria, equipos o herramientas necesarias para la actividad.
- Comprar vehículos comerciales o renovar la flota.
- Realizar reformas en el local o la oficina.
- Cubrir necesidades de liquidez o tesorería ante retrasos en los cobros.
- Financiar el capital circulante, como el pago a proveedores o la compra de mercancías.
- Invertir en digitalización, tecnología o software.
- Ampliar el negocio, abrir nuevos establecimientos o contratar personal.
- Hacer frente a gastos imprevistos o estacionales.
- Refinanciar deudas para mejorar las condiciones de pago.
Formas de financiación para autónomos
Entre las principales vías de financiación para trabajadores por cuenta propia podemos destacar las siguientes:
Préstamo personal
Con un préstamo personal el autónomo recibe una cantidad fija de dinero y la devuelve mediante cuotas periódicas durante un plazo determinado. El importe y plazo están establecidos desde el inicio. Normalmente no requiere justificar el destino del dinero, aunque algunas entidades ofrecen préstamos específicos para negocios.
Entre las ventajas destacan que las cuotas son previsibles, los plazos son relativamente amplios y los intereses generalmente son inferiores a otras fórmulas de financiación.
Minicrédito bancario
El minicrédito bancario es un préstamo de pequeña cuantía destinado a cubrir necesidades puntuales de liquidez. Los importes son reducidos, los plazos de devolución también y tienen una rápida tramitación.
Son útiles para resolver un imprevisto pero el tipo de interés es mayor que el de un préstamo personal, de ahí que solo sea aconsejable para cubrir necesidades puntuales.
Préstamo rápido online
Los créditos rápidos online son préstamos solicitados íntegramente por internet mediante entidades financieras especializadas o plataformas digitales. Al ser la solicitud 100 % online la respuesta es muy rápida y el proceso sencillo.
Se puede obtener el dinero entre 15 minutos y 48 horas y los tiempos de amortización oscilan entre tres meses y seis años. Los intereses habitualmente son superiores al de los préstamos bancarios tradicionales y los importes también son más limitados.
Préstamo con garantía hipotecaria
Un crédito con garantía hipotecaria es un préstamo respaldado por un inmueble propiedad del solicitante. La vivienda o el local actúa como garantía y permite acceder a importes elevados y plazos largos.
Por tanto, brindan la posibilidad de obtener más financiación y los tipos de interés generalmente son inferiores al de los préstamos sin garantía. Pero el riesgo radica en que si no se cumplen los pagos se puede perder el inmueble.
Tarjeta de crédito
Una tarjeta de crédito permite disponer de una línea de financiación para realizar compras o afrontar pagos relacionados con la actividad profesional. El límite de crédito está preestablecido y el pago es a final de mes. Además, es reutilizable conforme se devuelve el saldo.
Ofrece una gran flexibilidad, siendo ideal para gastos cotidianos del negocio. Pero los pagos aplazados suelen tener intereses elevados y puede favorecer el sobreendeudamiento si no se utiliza correctamente.
Línea de crédito
Con una línea de crédito la entidad financiera pone a disposición del autónomo un límite de dinero que puede utilizar parcial o totalmente según sus necesidades. Solo se pagan intereses por el importe utilizado. Es reutilizable durante la vigencia del contrato, siendo muy útil para gestionar desfases de tesorería.
Aporta una flexibilidad con la que hacer frente a los gastos cotidianos y ofrece liquidez constante. Pero puede incluir comisiones de apertura, disponibilidad o renovación y suele tener una duración limitada, normalmente renovable.
Requisitos para acceder a crédito si trabajas por cuenta propia
Cada entidad establece sus propios requisitos, pero en líneas generales, son los siguientes:
- Ser mayor de edad y residente en España. Hay que demostrarlo presentando el DNI o NI en vigor.
- Estar dado de alta como trabajador autónomo. Se debe aportar el justificante de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).
- Tener una antigüedad mínima en la actividad (habitualmente entre 6 y 24 meses).
- Demostrar ingresos o facturación suficientes para devolver el préstamo. Para ello exigirán las declaraciones fiscales recientes (IVA, IRPF).
- Acreditar solvencia económica. Se verifica aportando los extractos bancarios de los últimos meses e información sobre la facturación o ingresos del negocio.
- No figurar en registros de morosidad, como ASNEF.
- Disponer de una cuenta bancaria para recibir el importe y domiciliar las cuotas.
- En algunos casos, aportar avales o garantías adicionales.
Problemas de este colectivo al pedir un préstamo
Los trabajadores autónomos suelen encontrar más obstáculos para acceder a financiación que los trabajadores asalariados, ya que sus ingresos pueden ser irregulares y las entidades financieras analizan con mayor detalle su capacidad de pago. Las principales dificultades son:
- Ingresos variables: a diferencia de un trabajador con nómina, los ingresos de un autónomo pueden fluctuar de un mes a otro. Esta falta de estabilidad aumenta el riesgo percibido por la entidad financiera.
- Mayor exigencia de solvencia: los bancos suelen exigir que el negocio tenga cierta antigüedad, una facturación suficiente y un historial financiero sólido antes de conceder un préstamo.
- Más documentación: las entidades acostumbran a solicitar declaraciones fiscales, extractos bancarios, información contable y otros documentos que acrediten la situación económica del negocio.
- Intereses más elevados: cuando el perfil del solicitante implica un mayor riesgo, algunas entidades compensan ese riesgo aplicando tipos de interés superiores o limitando el importe concedido.
- Garantías adicionales: en determinadas operaciones, especialmente cuando se solicitan cantidades elevadas, el banco puede requerir un aval personal o una garantía hipotecaria.
¿Qué alternativas existen al crédito tradicional?
Además de los préstamos tradicionales, existen otras opciones que pueden adaptarse mejor a determinadas necesidades.
Factoring
Consiste en ceder las facturas pendientes de cobro a una entidad financiera, que adelanta al autónomo una parte importante de su importe. La ventaja es la obtención inmediata de liquidez y mejora del flujo de caja.
Por contra, tiene un coste en forma de comisiones e intereses y no todas las facturas son aceptadas.
Renting
Permite utilizar bienes como vehículos, equipos informáticos o maquinaria mediante el pago de una cuota periódica, sin necesidad de comprarlos. No requiere una inversión inicial elevada, incluye mantenimiento, reparaciones y seguros y facilita la renovación de los equipos.
En cambio, el bien no pasa a ser propiedad del autónomo y también puede existir permanencia contractual.
Leasing
Es un contrato de arrendamiento financiero que permite utilizar un bien durante un plazo determinado con opción de compra al finalizar el contrato. Facilita la adquisición de activos productivos y la posibilidad de comprar el bien al finalizar el contrato.
En contra tiene el compromiso de pago durante todo el contrato y un coste total superior al pago al contado.
Crowdlending
Se basa en obtener financiación de numerosos inversores particulares o institucionales a través de plataformas especializadas. Es una alternativa a la banca tradicional, tiene una tramitación rápida y puede ofrecer condiciones competitivas para proyectos solventes.
Pero la aprobación depende del análisis de riesgo de la plataforma y puede implicar comisiones adicionales.
Pagaré
Es un documento mediante el cual una persona o empresa se compromete a pagar una cantidad de dinero en una fecha determinada. Los autónomos pueden anticipar su cobro mediante el descuento de pagarés. Así, permite obtener liquidez antes del vencimiento y mejorar la tesorería del negocio.
Pero tiene costes financieros y existe riesgo si el pagaré resulta impagado, según el tipo de operación.
Capitalización del paro
Permite a quienes tienen derecho a la prestación contributiva utilizar parte o la totalidad de la misma para iniciar una actividad como autónomos o incorporarse a una cooperativa o sociedad laboral. No genera deuda ni intereses, puede destinarse a inversiones iniciales o al pago de cuotas de autónomos y facilita el inicio de un nuevo negocio.
Por contra, solo pueden solicitarla quienes cumplen los requisitos establecidos por la normativa y el importe depende de la prestación pendiente de percibir.
Consejos antes de solicitar un préstamo siendo autónomo
Antes de solicitar financiación, conviene seguir una serie de recomendaciones que pueden aumentar las posibilidades de obtener el préstamo y mejorar sus condiciones:
- Analizar las necesidades reales: solicitar únicamente la cantidad necesaria evita asumir una carga financiera excesiva y reduce el coste total del préstamo.
- Comparar varias ofertas: es recomendable comparar el tipo de interés, la TAE, las comisiones, el plazo de devolución y las penalizaciones por amortización anticipada.
- Preparar la documentación: presentar toda la documentación de forma ordenada transmite mayor solvencia y agiliza el proceso de evaluación.
- Mantener un buen historial financiero: pagar puntualmente impuestos, cuotas y préstamos mejora la calificación crediticia y facilita el acceso a financiación.
- Elegir el producto adecuado: no todas las necesidades requieren un préstamo tradicional. Una línea de crédito puede ser más adecuada para problemas puntuales de liquidez, mientras que un leasing puede resultar más conveniente para financiar maquinaria o vehículos.
- Revisar la capacidad de devolución: antes de firmar el contrato, es importante calcular si las cuotas podrán asumirse incluso en periodos de menor facturación.
- Evitar el sobreendeudamiento: acumular varios préstamos simultáneamente puede comprometer la estabilidad financiera del negocio. Es aconsejable mantener un nivel de endeudamiento acorde con la capacidad real de generación de ingresos.
Preguntas frecuentes
Hasta aquí te hemos explicado todo sobre la financiación de los autónomos. Para completar la información, te dejamos las dudas que nos suelen plantear nuestros usuarios:
¿Puede acceder a financiación un autónomo con escasa antigüedad?
Sí, aunque suele resultar más complicado. Muchas entidades financieras prefieren que el autónomo tenga entre 6 y 24 meses de actividad, ya que ese periodo les permite evaluar la estabilidad del negocio y su capacidad de generar ingresos.
Si el autónomo acaba de iniciar su actividad, las opciones pueden ser más limitadas, pero aún existen alternativas: solicitar préstamos específicos para nuevos emprendedores, acceder a líneas de financiación con aval público, aportar un avalista o una garantía adicional, recurrir a plataformas de financiación alternativa (fintech o crowdlending), que en algunos casos valoran otros criterios además de la antigüedad.
¿Y si los ingresos varían de un mes a otro?
Los ingresos irregulares son una de las principales características que las entidades financieras analizan al estudiar una solicitud de préstamo para autónomos. Cuando existe una gran variación mensual, el banco puede solicitar más documentación financiera, analizar la facturación anual en lugar de centrarse únicamente en los últimos meses, reducir el importe concedido o exigir garantías adicionales o un aval.
Si la actividad es estacional, conviene explicar esta circunstancia y aportar información que demuestre que, aunque existan meses con menos ingresos, el negocio mantiene una rentabilidad suficiente durante el conjunto del año.
¿Cuánto suele prestar una entidad bancaria?
No existe una cantidad fija. El importe depende de diversos factores como el nivel de ingresos y facturación, beneficio obtenido por el negocio, antigüedad de la actividad. historial crediticio, endeudamiento existente y garantías aportadas.
Para pequeñas necesidades de liquidez los préstamos van desde 3.000 hasta 30.000 euros. Para inversiones empresariales pueden concederse hasta 100.000 euros o más.
¿Cuándo es mejor una línea de crédito?
La elección depende del destino de la financiación. Una línea de crédito suele ser más recomendable cuando se producen desfases temporales entre cobros y pagos, la necesidad de liquidez cambia a lo largo del año o se quiere disponer de dinero solo cuando sea necesario.
Por el contrario, un préstamo suele ser la mejor opción cuando se necesita una cantidad concreta desde el principio, se va a realizar una inversión determinada y se prefieren cuotas fijas y un calendario de amortización definido.
En resumen, el préstamo financia una inversión puntual, mientras que la línea de crédito está pensada para cubrir necesidades recurrentes de tesorería.
¿Cómo afecta estar en ASNEF?
Estar inscrito en ASNEF u otros registros de morosidad reduce considerablemente las posibilidades de obtener financiación bancaria. Las consecuencias habituales son: concesión de importes menores, tipos de interés más elevados, exigencia de garantías adicionales o directamente la denegación de la solicitud.
Antes de solicitar financiación, es recomendable comprobar si se figura en algún registro de morosidad, regularizar las deudas pendientes cuando sea posible y reducir otras cargas financieras para mejorar la capacidad de endeudamiento.
¿Es lo mismo financiación bancaria, ICO y fintech?
La financiación bancaria suele ser la opción más adecuada cuando el autónomo presenta un perfil sólido y busca buenas condiciones. Las líneas ICO están orientadas a facilitar el acceso al crédito para empresas y autónomos, mientras que las fintech destacan por su rapidez y procesos digitales, aunque a menudo con un coste financiero mayor.
¿Y si la entidad rechaza la solicitud de financiación?
Un rechazo no implica que no sea posible obtener financiación. Lo recomendable es seguir estos pasos:
- Solicitar el motivo de la denegación, ya que permitirá identificar los aspectos que deben mejorarse.
- Revisar el historial crediticio, comprobando si existen incidencias en registros de morosidad.
- Reducir el nivel de endeudamiento antes de volver a solicitar financiación.
- Solicitar un importe menor, que resulte más acorde con la capacidad de pago.
- Esperar unos meses, si el problema es la falta de antigüedad, para acreditar una mayor estabilidad del negocio.
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