Los préstamos para jóvenes son créditos pensados para responder a las necesidades de este colectivo. Por eso, ofrecen condiciones adaptadas a sus necesidades (como tiempos de carencia y tiempos de devolución superiores). Pero no todos los bancos los conceden. Si estás buscando uno, no te fijes únicamente en la cuota mensual, mira cuánto dinero habrás pagado al terminar el préstamo y la TAE.
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¿Es buena idea pedir un préstamo siendo joven?
Sí, pedir un préstamo siendo joven en España puede ser una buena idea, pero no por el hecho de ser joven ni porque te lo puedas permitir, simplemente porque tengas ingresos.
Antes de solicitar un préstamo, hazte estas preguntas: cuánto dinero necesito realmente, podré devolverlo cómodamente, existe una alternativa, lo necesito para un gasto puntual o para una inversión. El Banco de España recomienda valorar especialmente la capacidad de pago, el coste total, el plazo y la cuota antes de contratar financiación.
¿Cuándo tiene sentido?
Puede tener sentido cuando se cumplen varias de estas condiciones:
- Tienes ingresos relativamente estables y sabes que podrás mantenerlos.
- Dispones de un presupuesto mensual que permite pagar la cuota incluso si aparecen gastos inesperados.
- Has comparado varias ofertas y conoces la TAE, no solo el tipo de interés anunciado. La TAE incorpora intereses, comisiones y otros gastos, por lo que es una referencia mucho mejor para comparar ofertas.
- El dinero se destina a algo que aporta una utilidad importante o puede mejorar tu situación económica.
- El importe solicitado es el mínimo necesario, no el máximo que el banco está dispuesto a prestarte.
- Tienes cierta capacidad de ahorro o un colchón para imprevistos.
Ejemplos donde puede ser razonable
La finalidad de la financiación puede obedecer a diferentes razones, por ejemplo, las siguientes:
- Estudios o formación profesional: aumenta significativamente tus posibilidades de conseguir un empleo mejor remunerado, especialmente si has agotado becas y ayudas.
- Un coche necesario para trabajar: por ejemplo, si necesitas desplazarte diariamente y no existe una alternativa razonable de transporte público. Aquí hay que considerar no solo el préstamo, sino seguro, combustible, mantenimiento e impuestos.
- Una herramienta necesaria para trabajar: por ejemplo, determinado equipo profesional o informático que necesitas para desarrollar una actividad que ya genera ingresos.
- Una emergencia importante: una avería imprescindible, una reparación urgente de la vivienda, etc., cuando no dispones de ahorros suficientes.
La clave es distinguir entre financiar una necesidad/inversión razonable y financiar simplemente un nivel de consumo que todavía no puedes permitirte.
¿Cuándo es mejor esperar?
Normalmente es mejor esperar si:
- Tus ingresos son muy variables.
- Tienes un contrato temporal y no sabes cuánto durará tu empleo.
- No tienes ningún ahorro.
- Ya estás pagando otros préstamos o tarjetas.
- La cuota solo te resulta asumible si todo va bien.
- Para pagar el préstamo necesitas reducir gastos básicos.
- Estás utilizando deuda para pagar otra deuda.
- El préstamo tiene una TAE elevada.
- No entiendes exactamente cuánto acabarás pagando.
Recuerda también que un plazo largo puede hacer que la cuota parezca cómoda, pero aumenta los intereses totales que acabarás pagando.
Ejemplos en los que puede ser especialmente mala idea
Estas son los principales escenarios en los que deberías evitar solicitar un préstamo:
- Para mantener un nivel de vida que no puedes pagar: no necesariamente es una mala decisión, pero debes preguntarte si realmente necesitas el dinero para ese fin en concreto y si puedes asumir todos sus costes.
- Utilizar créditos rápidos para gastos habituales: si necesitas un crédito para pagar comida, alquiler, facturas o gastos ordinarios, existe un problema presupuestario que el préstamo probablemente solo va a aplazar. Estos créditos se tramitan rápidamente, pero tienen un coste superior a otras formas de financiación.
- Encadenar préstamos: el crédito deja de ser una herramienta puntual y pasa a convertirse en una fuente permanente de financiación.
- Endeudarse teniendo otros préstamos: si ya tienes coche financiado, tarjeta de crédito, préstamo personal, etc., añadir otra cuota puede reducir mucho tu margen de seguridad.
¿Qué opciones de financiación existen para los jóvenes?
Los jóvenes disponen de diferentes opciones a la hora de buscar financiación. No todas son equivalentes. Algunas pueden ser bastante razonables en determinadas circunstancias y otras conviene utilizarlas con mucha cautela.
Préstamo personal
El banco te presta una cantidad determinada y tú la devuelves mediante cuotas, normalmente mensuales, durante un plazo establecido. El Banco de España señala que los préstamos personales suelen ser más fáciles de obtener que una hipoteca, pero también más caros.
Puede ser interesante si necesitas una cantidad concreta y tienes ingresos suficientemente estables. Antes de firmar compara TAE, coste total, cuota, plazo, comisiones y condiciones de amortización anticipada.
Préstamo rápido para jóvenes
Es el préstamo que puedes solicitar online y obtener rápidamente. Su principal ventaja es la rapidez, pero esa comodidad suele tener un precio: el Banco de España advierte que normalmente el tipo de interés es superior al de los préstamos personales tradicionales.
Además, algunas empresas que conceden créditos rápidos no están supervisadas por el Banco de España, por lo que conviene comprobar quién es el prestamista y las condiciones. Utilízalo solo como último recurso para una necesidad realmente puntual, y nunca como una extensión de la nómina.
Financiación para estudios
Puede ser una de las formas de endeudamiento más justificables para un joven si la formación tiene buenas perspectivas laborales. Pero hay que hacer números: coste de los estudios + alojamiento + manutención + intereses = coste real.
En 2026 ha aumentado el recurso al crédito para financiar estudios universitarios en España, lo que hace especialmente importante comparar financiación privada con becas y alternativas públicas antes de endeudarse.
Anticipo de nómina
El anticipo de nómina consiste en que la empresa te adelanta una parte del salario que ya has generado o vas a cobrar. Puede tener sentido para solucionar un desfase puntual. Por ejemplo, te llega una factura inesperada de 500 euros y cobras tu nómina en diez días.
Pero si todos los meses necesitas anticipar parte de tu nómina, el problema no es el calendario de cobro: estás gastando más de lo que ingresas.
Financiación del concesionario
Al comprar un coche es frecuente recurrir a la financiación del concesionario. La ventaja es la comodidad y que algunas ofertas pueden incluir condiciones comerciales atractivas. El problema es que hay que mirar la operación completa y calcular: entrada + todas las cuotas + cuota final + comisiones + seguros/productos obligatorios.
Ayudas o financiación pública
Antes de pedir un préstamo, merece la pena comprobar si existe alguna beca, subvención o línea de financiación pública aplicable a tu situación. Dependiendo de tu edad y situación, pueden existir programas relacionados con:
- Estudios y becas.
- Formación.
- Emprendimiento.
- Creación de empresas.
- Empleo juvenil.
- Vivienda.
Aquí hay una ventaja fundamental: una subvención no es lo mismo que un préstamo. Una ayuda que no tengas que devolver puede ser mucho más interesante que financiar el mismo gasto con deuda.
| Financiación | Ventaja | Inconveniente | Valoración |
|---|---|---|---|
| Préstamo personal | Flexible, importe y plazo definidos | Intereses, comisiones y compromiso mensual | Puede tener sentido |
| Crédito rápido | Muy rápido y sencillo | Coste normalmente elevado y riesgo de sobreendeudamiento | Mucha cautela |
| Préstamo estudios | Puede financiar una formación que aumente tus ingresos futuros | Puedes endeudarte antes de tener empleo estable | Depende de los estudios |
| Anticipo de nómina | Soluciona un desfase puntual | Te deja menos dinero en la siguiente nómina | Para emergencias puntuales |
| Financiación del concesionario | Cómoda y puede incluir promociones | TAE, seguros, comisiones o cuota final pueden encarecerla | Comparar con préstamo externo |
| Ayudas/financiación pública | Pueden ser más baratas o incluso no requerir devolución | Requisitos y disponibilidad limitada | Prioridad antes de endeudarte |
Qué valoran los bancos antes de conceder créditos para jóvenes
Para un joven que pide financiación por primera vez, hay una idea fundamental: el banco no se fija únicamente en cuánto dinero gana, sino en si considera probable que pueda devolverlo de forma estable y sin sobreendeudarse. El Banco de España señala que las entidades deben hacer un estudio individualizado de solvencia antes de conceder financiación.
Esto es lo que más valoran las entidades:
Ingresos
Es uno de los primeros elementos que mirará la entidad: cuánto cobras, si son ingresos regulares, de dónde proceden, cuánto tiempo llevas percibiéndolos, si existen otros ingresos demostrables. No es lo mismo cobrar 1.500 euros al mes de forma estable que tener una media de 1.500 euros, pero con ingresos que oscilan mucho cada mes.
El banco busca determinar cuánto dinero tienes realmente disponible después de tus gastos y deudas. Para ello puede pedir información sobre tu situación laboral, ingresos, bienes y obligaciones financieras.
Estabilidad laboral
Para una primera solicitud, la estabilidad puede ser especialmente importante porque todavía tienes poco historial financiero. En términos generales, un banco verá mejor un contrato indefinido con antigüedad e ingresos estables que un trabajo reciente con contrato temporal e ingresos variables.
Esto no significa que una persona con contrato temporal no pueda conseguir un préstamo. Significa que probablemente la entidad considerará que existe más riesgo y puede reducir el importe, pedir más garantías o directamente rechazar la operación.
Historial crediticio
Si nunca has pedido dinero prestado, no tener historial no significa que sea algo negativo. Son cosas diferentes. Sin historial apenas tienes experiencia financiera que evaluar. Con buen historial has tenido financiación y has pagado correctamente. Un mal historial implica que has tenido impagos o retrasos importantes.
Además, las entidades pueden consultar la CIRBE, que recoge información sobre préstamos, créditos, avales y otras operaciones de riesgo. La CIRBE no es un fichero de morosos: registra riesgos tanto si están al corriente como si están en mora. También pueden consultar ficheros privados de solvencia o morosidad, como ASNEF.
Nivel de endeudamiento
Aquí aparece una pregunta clave: ¿cuánto de tus ingresos mensuales ya está comprometido con deudas? Como referencia, el Banco de España indica que la capacidad de endeudamiento no debería superar el 35 % de los ingresos netos mensuales, contando el conjunto de las deudas, no solamente el nuevo préstamo.
Es un límite orientativo de endeudamiento total, y una persona joven puede preferir mantenerse bastante por debajo para conservar margen para ahorrar y afrontar imprevistos.
Garantías
En un préstamo personal normalmente la garantía principal es tu propia capacidad de pago: respondes con tu patrimonio presente y futuro. En determinadas operaciones, el banco puede solicitar garantías adicionales, como un avalista o una garantía real.
Esto es especialmente relevante para alguien joven: tener un familiar que pueda avalarte no convierte automáticamente un préstamo en buena idea. El avalista también asume un riesgo importante si tú no pagas.
Qué opciones tienes según tu situación crediticia
No existe una única financiación adecuada para todos los jóvenes. El perfil puede cambiar muchísimo la respuesta.
| Situación | Qué es más accesible | Qué puede dificultarlo | Estrategia razonable |
|---|---|---|---|
| Estudiante | Financiación específica para estudios, ayudas/becas, aval familiar en algunos casos | Sin ingresos propios o ingresos muy bajos | Priorizar becas/ayudas y financiación específicamente educativa |
| Primer empleo | Préstamo pequeño, préstamo personal si tienes ingresos estables | Poco historial y poca antigüedad laboral | Empezar con importes moderados y evitar endeudarse al límite |
| Contrato temporal | Préstamo pequeño o financiación vinculada a una compra | Incertidumbre sobre futuros ingresos | Reducir importe/plazo y aportar más ahorro si es posible |
| Autónomo | Préstamo personal, financiación empresarial según finalidad | Ingresos variables y necesidad de demostrar capacidad económica | Presentar declaraciones, facturación y evolución del negocio |
| Emprendedor | Financiación empresarial, líneas públicas, avales y recursos propios | Negocio nuevo supone mayor incertidumbre | Buscar primero ayudas, avales y financiación específica para emprendedores |
| Sin ingresos fijos | Opciones muy limitadas; financiación con garantía/aval en algunos casos | Elevado riesgo de impago | Generalmente es mejor esperar o aumentar ingresos/ahorro |
Ejemplos reales:
- María necesita 3.000 euros para un máster: préstamo para estudio y formación.
- Javier quiere comprar su primer coche: préstamo para coche o financiación en el concesionario.
- Ana acaba de empezar a trabajar: préstamo personal por importe pequeño.
- Pablo tiene ingresos como autónomo: préstamo dirigido a este colectivo de trabajadores.
Cuánto puedes pedir y cuánto acabarás pagando
Esta es una de las preguntas que más fácilmente puede llevar a error. Que un banco te diga que puedes pedir hasta 20.000 euros no significa que debas pedir ese dinero.
El propio Banco de España recomienda tener en cuenta tanto cuánto necesitas como cuánto puedes pagar mensualmente. Además, cuanto mayor sea el importe solicitado, mayores serán normalmente la cuota y los intereses totales.
Por tanto, la pregunta correcta no es cuánto me presta el banco, sino cuánto necesito y qué cuota puedo asumir cómodamente.
No solo importa el importe, sino el coste completo. Un préstamo tiene cuatro elementos fundamentales:
- Importe: es el dinero que recibes. Por ejemplo, 2.000 euros, 5.000 euros.
- Plazo: es el tiempo que tienes para devolverlo. En general, más plazo implica menor cuota mensual, pero mayor coste total, porque pagas intereses durante más tiempo. Por ejemplo, a 2 años, a 5 años.
- Intereses: es el precio que pagas por utilizar el dinero del banco. Puede expresarse mediante un tipo nominal (TIN) y también mediante la TAE, que incorpora el efecto de determinados gastos y comisiones y sirve para comparar ofertas. Por ejemplo, al 4 %, al 6 %.
- Coste total: es lo que realmente terminarás desembolsando. Por eso, dos préstamos de 10.000 euros pueden acabar costando cantidades diferentes.
Para verlo claramente, imaginemos un préstamo de 10.000 euros con un tipo nominal fijo del 8 % anual, cuotas mensuales y sin comisiones ni otros gastos.
| Plazo | Cuota | Total pagado | Intereses pagados |
|---|---|---|---|
| 24 meses | 452,27 €/mes | 10.854,55 € | 854,55 € |
| 36 meses | 313,36 €/mes | 11.281,09 € | 1.281,09 € |
| 60 meses | 202,76 €/mes | 12.165,84 € | 2.165,84 € |
| 84 meses | 155,86 €/mes | 13.092,42 € | 3.092,42 € |
Entonces, ¿qué plazo elegir? No siempre conviene escoger el plazo más corto posible. La decisión debería buscar un equilibrio: cuota suficientemente cómoda + plazo razonablemente corto.
Por ejemplo, si ganas 1.500 euros netos y una cuota de 450 euros te deja prácticamente sin margen, puede ser demasiado agresiva, aunque el préstamo termine antes. Pero alargarlo a siete años simplemente para que la cuota parezca pequeña también puede ser mala idea.
Una estrategia más sensata sería: pedir el menor importe necesario y elegir el plazo más corto cuya cuota puedas pagar cómodamente incluso ante un imprevisto razonable. Y recuerda que la cuota del nuevo préstamo se suma a las cuotas que ya tengas al valorar tu endeudamiento total.
Qué hacer si te deniegan el préstamo, cómo mejorar las posibilidades de que aprueben tu solicitud
Lo primero de todo es averigua por qué te han denegado el préstamo. Antes de solicitar otro inmediatamente, intenta conocer el motivo. Algunas causas habituales son:
- Ingresos insuficientes para la cuota solicitada.
- Contrato temporal o poca antigüedad laboral.
- Nivel de endeudamiento elevado.
- Historial de impagos.
- Demasiadas solicitudes recientes.
- Falta de documentación.
- No poder demostrar suficientemente los ingresos.
- Importe solicitado demasiado alto.
Lo segundo es no solicitar préstamos indiscriminadamente. Un error frecuente es hacer varias solicitudes consecutivas. Es mejor entender primero qué está fallando y corregirlo.
En tercer lugar, comprueba tu información financiera. Puedes consultarla gratuitamente en la CIRBE, pero recuerda que no es un registro de morosos, recoge información sobre préstamos, créditos, avales y otras operaciones de riesgo. Si sospechas que existe un impago registrado o un error en tus datos, conviene solucionarlo antes de volver a solicitar financiación.
En cuarto lugar, reduce el riesgo que representa tu solicitud. Si te han rechazado porque el importe es demasiado elevado, puedes plantearte pedir menos dinero, aportar más ahorro propio, reducir otras deudas, esperar a tener mayor estabilidad laboral.
Errores que cometen muchos jóvenes al pedir su primer préstamo
Estos son los principales errores que deberías evitar a toda costa:
- Fijarte solo en cuánto te prestan: que una entidad te ofrezca 15.000 euros no significa que sea buena idea pedirlos. La pregunta debería ser cuánto necesito realmente y cuánto puedes devolver sin poner en riesgo tus finanzas.
- Mirar únicamente la cuota: 180 euros al mes pueden sonar bien, pero hay que preguntarse durante cuánto tiempo. Un préstamo con una cuota pequeña puede acabar siendo mucho más caro si se prolonga durante muchos años.
- No mirar la TAE: el tipo de interés anunciado no siempre representa todo el coste de la operación. La TAE permite comparar de forma más completa diferentes ofertas porque tiene en cuenta el tipo de interés y determinados gastos y comisiones asociados.
- Financiar caprichos con préstamos largos: financiar durante varios años algo que consumes inmediatamente puede ser especialmente poco atractivo. No significa que toda financiación de consumo sea necesariamente mala, pero cuanto menos necesario y duradero sea el bien, más difícil es justificar una deuda larga.
- Olvidarse de los gastos asociados: comprar un coche, por ejemplo, no significa solamente pagar la cuota. Hay que sumar la cuota + seguro + combustible + mantenimiento + impuestos + reparaciones. La misma lógica se aplica a una vivienda, estudios, equipamiento profesional, etc.
- Utilizar un préstamo para pagar otro: si necesitas continuamente financiación nueva para pagar la anterior, es una señal clara de que el nivel de deuda puede estar siendo demasiado elevado.
- Aceptar un avalista sin entender las consecuencias: que tus padres u otro familiar te avalen puede facilitar una operación, pero el riesgo no desaparece: se traslada al avalista. Si tú no pagas, el avalista puede verse obligado a responder.
Cómo comparar dos préstamos sin fijarte solo en la cuota
Imagina que tienes estas dos ofertas para 10.000 euros:
| Concepto | Préstamo A | Préstamo B |
|---|---|---|
| Importe | 10.000 € | 10.000 € |
| Plazo | 3 años | 5 años |
| Cuota | 313 €/mes | 203 €/mes |
| Tipo nominal | 8 % | 8 % |
| Comisiones | 0 euros | 0 euros |
| Total pagado | 11.281 € | 12.166 € |
| Intereses | 1.281 € | 2.166 € |
A primera vista, el préstamo B parece mejor porque solo pagas 203 euros al mes frente a 313 euros del préstamo A. Pero si puedes permitirte la cuota del préstamo A mejor, ya que es más barato en términos totales y terminas pagando 885 euros menos.
Esto demuestra por qué la cuota mensual no sirve por sí sola para comparar préstamos.
Por tanto, a la hora de comparar préstamos, debes fijarte en:
- Importe: no compares un préstamo de 10.000 euros con otro de 12.000 euros simplemente porque la cuota sea similar.
- Plazo: un plazo más largo suele reducir la cuota, pero aumenta el tiempo durante el que pagas intereses.
- TAE: es uno de los indicadores más útiles para comparar ofertas porque incorpora el efecto de determinados costes y comisiones. No te quedes solo con el TIN.
- Comisiones: comprueba especialmente la comisión de apertura, por amortización anticipada y otros gastos.
- Productos vinculados: comprueba si para obtener determinadas condiciones tienes que contratar seguros, tarjetas, cuentas, otros productos y calcula cuánto cuestan realmente.
Mitos sobre los préstamos para jóvenes
Cuando eres joven y empiezas a buscar financiación, es fácil encontrarse con ideas que parecen lógicas pero que no siempre son ciertas. Estos son algunos de los mitos más habituales:
Mito 1: ser joven garantiza mejores condiciones
Ser joven no garantiza automáticamente un tipo de interés más bajo ni un préstamo más barato. El banco analiza principalmente tu perfil de riesgo: ingresos, estabilidad laboral, deudas, historial crediticio, capacidad de pago y, cuando corresponda, garantías. De hecho, un joven que acaba de empezar a trabajar puede tener más dificultades que una persona con años de ingresos estables y buen historial financiero.
Lo que sí puede ocurrir es que algunas entidades ofrecen productos o promociones dirigidos específicamente a determinados colectivos jóvenes. Pero hay que comparar sus condiciones con las de los préstamos normales.
Mito 2: sin nómina es imposible conseguir financiación
No tener una nómina no significa necesariamente no tener ingresos. El banco puede valorar otras formas de demostrar capacidad económica, como documentación fiscal, ingresos recurrentes o declaraciones. El verdadero problema es no tener ingresos estables y demostrables.
Mito 3: todos los bancos ofrecen préstamos específicos para jóvenes
No todos los bancos tienen un producto denominado específicamente “préstamo para jóvenes”. Algunas entidades pueden tener productos dirigidos a jóvenes, estudiantes o determinados colectivos, mientras que otras ofrecen sus préstamos personales generales independientemente de la edad.
Además, que un préstamo se anuncie como “para jóvenes” no significa necesariamente que sea más barato. Por eso conviene comparar préstamo para jóvenes vs préstamo personal estándar.
Mito 4: el préstamo más rápido siempre es el mejor
Es uno de los mitos más peligrosos. Que puedas recibir el dinero en unas horas no significa que sea una buena financiación. Los créditos rápidos pueden ser cómodos cuando existe una necesidad urgente, pero esa rapidez puede ir acompañada de costes más elevados que los de un préstamo personal convencional.
Preguntas frecuentes
Te dejamos las preguntas que con mayor asiduidad nos hacen llegar nuestros usuarios, seguro que te ayudan también a resolver alguna cuestión que se haya quedado en el tintero.
¿Con qué edad puedo pedir un préstamo?
En general, para contratar un préstamo por tu cuenta necesitas ser mayor de 18 años, porque a partir de esa edad eres legalmente mayor de edad. Pero tener 18 años no significa que un banco vaya a concederte automáticamente financiación. La entidad tiene que evaluar tu solvencia: ingresos, estabilidad, deudas, historial y capacidad para devolver el préstamo.
Por eso, un joven de 18 años sin ingresos puede tener muchas más dificultades que una persona de 25 años con empleo estable, aunque ambos puedan solicitar financiación legalmente.
¿Qué bancos ofrecen las mejores tasas de interés para jóvenes?
No existe un banco que tenga universalmente el mejor préstamo para jóvenes. Las condiciones pueden cambiar según el momento y, sobre todo, según el perfil del cliente. Además, una oferta con un tipo nominal más bajo no necesariamente es la más barata si incorpora comisiones, seguros u otros productos.
Algunas de las entidades que ofrecen buenas condiciones son Banco Santander, BBVA, Unicaja, CaixaBank, ING y Openbank.
¿Necesito un aval?
No necesariamente. En muchos préstamos personales, el banco concede el dinero basándose fundamentalmente en tu capacidad de pago. Sin embargo, un avalista puede ser necesario o facilitar la operación cuando: eres muy joven, tienes pocos ingresos, acabas de empezar a trabajar, tienes un contrato temporal, no tienes historial crediticio, etc.
Pero cuidado, un aval no es un simple trámite. Si tú no pagas, el avalista puede tener que responder según las condiciones del contrato. Por eso, no debería utilizarse un aval familiar simplemente para conseguir un préstamo que, por tus propios ingresos, realmente no puedes permitirte.
¿Hay préstamos para jóvenes sin nómina?
Sí, pero depende mucho de tu situación. No tener nómina no significa necesariamente no tener ingresos. Por ejemplo, podrías ser autónomo, empresario, trabajador con otro tipo de ingresos demostrables, estudiante con una beca u otros recursos, propietario que obtiene ingresos por alquiler.
El problema aparece cuando no tienes ingresos regulares o no puedes demostrarlos. En ese caso, la entidad tiene más dificultades para determinar si podrás devolver el dinero y puede rechazar la solicitud, ofrecerte un importe menor, exigir garantías adicionales y aplicar condiciones menos favorables.
¿Cuánto tardan en ingresar el dinero?
Depende del producto y del banco. Si ya eres cliente y la entidad puede comprobar fácilmente tus datos, algunas operaciones pueden resolverse rápidamente. Otras pueden tardar varios días si necesitan documentación adicional o un análisis más detallado.
Los llamados créditos rápidos pueden ingresar el dinero mucho más deprisa (en horas), pero normalmente tienen un coste superior y requieren especial precaución.
¿Puedo devolverlo antes de tiempo?
En muchos casos sí. Se denomina amortización anticipada: devuelves todo o parte del préstamo antes de la fecha prevista. Puede ser interesante si recibes, por ejemplo, una paga extraordinaria, una herencia, un aumento de ingresos, dinero que tenías ahorrado.
Al reducir el capital pendiente y/o el plazo, puedes ahorrar intereses futuros. Pero hay que comprobar el contrato porque puede existir una comisión o compensación por reembolso anticipado, dentro de los límites establecidos por la normativa aplicable.
¿Qué ocurre si no pago una cuota?
No pagar una cuota no significa simplemente que el mes que viene pagarás dos. Pueden producirse varias consecuencias:
- Intereses de demora u otros costes, según el contrato y la normativa aplicable.
- La deuda pendiente aumenta.
- Si el impago continúa, la entidad puede reclamar judicialmente la deuda.
- El impago puede acabar afectando a tu acceso futuro al crédito y generar una inscripción en un fichero de solvencia patrimonial.
Cuanto antes actúes, mejor. Si sabes que no podrás pagar una cuota, es preferible contactar con la entidad antes del vencimiento y explicar la situación que simplemente dejar de pagar.
Y nunca recurriría automáticamente a otro crédito rápido para pagar la cuota anterior: eso puede iniciar una espiral de deuda.
¿Hay préstamos para jóvenes con carencia?
Sí, especialmente en determinados préstamos destinados a estudios u otras finalidades específicas, aunque no es una característica exclusiva de los jóvenes. La carencia significa que durante un periodo determinado no pagas la cuota normal del préstamo o pagas únicamente determinados conceptos, dependiendo del contrato.
Por ejemplo, un préstamo para estudios con 1 año de carencia significa que empiezas a devolver el capital cuando terminas los estudios.
Puede resultar atractivo porque permite empezar a pagar cuando ya tienes ingresos. Puede tener sentido para financiar estudios si la persona todavía no tiene ingresos, pero hay que comprobar que la cuota posterior sea realmente asumible.
¿Existen préstamos para jóvenes sin intereses?
Sí, pueden existir préstamos o financiación al 0 % para jóvenes, pero hay que tener mucho cuidado con la expresión “sin intereses”. La diferencia importante es que un 0 % de intereses (TIN) no siempre significa 0 % de coste.
El Banco de España explica que una financiación anunciada como “sin intereses” puede tener comisiones o gastos, haciendo que la TAE sea superior al 0 %. Si no existen ni intereses, ni comisiones, ni otros gastos, entonces sí estaríamos ante una financiación con TAE del 0 %.
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