jueves, 27 agosto 2026
More

    Préstamos para jóvenes: cómo conseguir financiación y elegir la mejor opción

    spot_img

    Los préstamos para jóvenes son créditos pensados para responder a las necesidades de este colectivo. Por eso, ofrecen condiciones adaptadas a sus necesidades (como tiempos de carencia y tiempos de devolución superiores). Pero no todos los bancos los conceden. Si estás buscando uno, no te fijes únicamente en la cuota mensual, mira cuánto dinero habrás pagado al terminar el préstamo y la TAE.

    ¿Buscas un préstamo? ¡Haz clic aquí!

    Índice de contenidos mostrar

    ¿Es buena idea pedir un préstamo siendo joven?

    Sí, pedir un préstamo siendo joven en España puede ser una buena idea, pero no por el hecho de ser joven ni porque te lo puedas permitir, simplemente porque tengas ingresos.

    Antes de solicitar un préstamo, hazte estas preguntas: cuánto dinero necesito realmente, podré devolverlo cómodamente, existe una alternativa, lo necesito para un gasto puntual o para una inversión. El Banco de España recomienda valorar especialmente la capacidad de pago, el coste total, el plazo y la cuota antes de contratar financiación.

    ¿Cuándo tiene sentido?

    Puede tener sentido cuando se cumplen varias de estas condiciones:

    • Tienes ingresos relativamente estables y sabes que podrás mantenerlos.
    • Dispones de un presupuesto mensual que permite pagar la cuota incluso si aparecen gastos inesperados.
    • Has comparado varias ofertas y conoces la TAE, no solo el tipo de interés anunciado. La TAE incorpora intereses, comisiones y otros gastos, por lo que es una referencia mucho mejor para comparar ofertas.
    • El dinero se destina a algo que aporta una utilidad importante o puede mejorar tu situación económica.
    • El importe solicitado es el mínimo necesario, no el máximo que el banco está dispuesto a prestarte.
    • Tienes cierta capacidad de ahorro o un colchón para imprevistos.

    Ejemplos donde puede ser razonable

    La finalidad de la financiación puede obedecer a diferentes razones, por ejemplo, las siguientes:

    • Estudios o formación profesional: aumenta significativamente tus posibilidades de conseguir un empleo mejor remunerado, especialmente si has agotado becas y ayudas.
    • Un coche necesario para trabajar: por ejemplo, si necesitas desplazarte diariamente y no existe una alternativa razonable de transporte público. Aquí hay que considerar no solo el préstamo, sino seguro, combustible, mantenimiento e impuestos.
    • Una herramienta necesaria para trabajar: por ejemplo, determinado equipo profesional o informático que necesitas para desarrollar una actividad que ya genera ingresos.
    • Una emergencia importante: una avería imprescindible, una reparación urgente de la vivienda, etc., cuando no dispones de ahorros suficientes.

    La clave es distinguir entre financiar una necesidad/inversión razonable y financiar simplemente un nivel de consumo que todavía no puedes permitirte.

    ¿Cuándo es mejor esperar?

    Normalmente es mejor esperar si:

    • Tus ingresos son muy variables.
    • Tienes un contrato temporal y no sabes cuánto durará tu empleo.
    • No tienes ningún ahorro.
    • Ya estás pagando otros préstamos o tarjetas.
    • La cuota solo te resulta asumible si todo va bien.
    • Para pagar el préstamo necesitas reducir gastos básicos.
    • Estás utilizando deuda para pagar otra deuda.
    • El préstamo tiene una TAE elevada.
    • No entiendes exactamente cuánto acabarás pagando.

    Recuerda también que un plazo largo puede hacer que la cuota parezca cómoda, pero aumenta los intereses totales que acabarás pagando.

    Ejemplos en los que puede ser especialmente mala idea

    Estas son los principales escenarios en los que deberías evitar solicitar un préstamo:

    • Para mantener un nivel de vida que no puedes pagar: no necesariamente es una mala decisión, pero debes preguntarte si realmente necesitas el dinero para ese fin en concreto y si puedes asumir todos sus costes.
    • Utilizar créditos rápidos para gastos habituales: si necesitas un crédito para pagar comida, alquiler, facturas o gastos ordinarios, existe un problema presupuestario que el préstamo probablemente solo va a aplazar. Estos créditos se tramitan rápidamente, pero tienen un coste superior a otras formas de financiación.
    • Encadenar préstamos: el crédito deja de ser una herramienta puntual y pasa a convertirse en una fuente permanente de financiación.
    • Endeudarse teniendo otros préstamos: si ya tienes coche financiado, tarjeta de crédito, préstamo personal, etc., añadir otra cuota puede reducir mucho tu margen de seguridad.

    ¿Qué opciones de financiación existen para los jóvenes?

    Los jóvenes disponen de diferentes opciones a la hora de buscar financiación. No todas son equivalentes. Algunas pueden ser bastante razonables en determinadas circunstancias y otras conviene utilizarlas con mucha cautela.

    Préstamo personal

    El banco te presta una cantidad determinada y tú la devuelves mediante cuotas, normalmente mensuales, durante un plazo establecido. El Banco de España señala que los préstamos personales suelen ser más fáciles de obtener que una hipoteca, pero también más caros.

    Puede ser interesante si necesitas una cantidad concreta y tienes ingresos suficientemente estables. Antes de firmar compara TAE, coste total, cuota, plazo, comisiones y condiciones de amortización anticipada.

    Préstamo rápido para jóvenes

    Es el préstamo que puedes solicitar online y obtener rápidamente. Su principal ventaja es la rapidez, pero esa comodidad suele tener un precio: el Banco de España advierte que normalmente el tipo de interés es superior al de los préstamos personales tradicionales.

    Además, algunas empresas que conceden créditos rápidos no están supervisadas por el Banco de España, por lo que conviene comprobar quién es el prestamista y las condiciones. Utilízalo solo como último recurso para una necesidad realmente puntual, y nunca como una extensión de la nómina.

    Financiación para estudios

    Puede ser una de las formas de endeudamiento más justificables para un joven si la formación tiene buenas perspectivas laborales. Pero hay que hacer números: coste de los estudios + alojamiento + manutención + intereses = coste real.

    En 2026 ha aumentado el recurso al crédito para financiar estudios universitarios en España, lo que hace especialmente importante comparar financiación privada con becas y alternativas públicas antes de endeudarse.

    Anticipo de nómina

    El anticipo de nómina consiste en que la empresa te adelanta una parte del salario que ya has generado o vas a cobrar. Puede tener sentido para solucionar un desfase puntual. Por ejemplo, te llega una factura inesperada de 500 euros y cobras tu nómina en diez días.

    Pero si todos los meses necesitas anticipar parte de tu nómina, el problema no es el calendario de cobro: estás gastando más de lo que ingresas.

    Financiación del concesionario

    Al comprar un coche es frecuente recurrir a la financiación del concesionario. La ventaja es la comodidad y que algunas ofertas pueden incluir condiciones comerciales atractivas. El problema es que hay que mirar la operación completa y calcular: entrada + todas las cuotas + cuota final + comisiones + seguros/productos obligatorios.

    Ayudas o financiación pública

    Antes de pedir un préstamo, merece la pena comprobar si existe alguna beca, subvención o línea de financiación pública aplicable a tu situación. Dependiendo de tu edad y situación, pueden existir programas relacionados con:

    • Estudios y becas.
    • Formación.
    • Emprendimiento.
    • Creación de empresas.
    • Empleo juvenil.
    • Vivienda.

    Aquí hay una ventaja fundamental: una subvención no es lo mismo que un préstamo. Una ayuda que no tengas que devolver puede ser mucho más interesante que financiar el mismo gasto con deuda.

    FinanciaciónVentajaInconvenienteValoración
    Préstamo personalFlexible, importe y plazo definidosIntereses, comisiones y compromiso mensualPuede tener sentido
    Crédito rápidoMuy rápido y sencilloCoste normalmente elevado y riesgo de sobreendeudamientoMucha cautela
    Préstamo estudiosPuede financiar una formación que aumente tus ingresos futurosPuedes endeudarte antes de tener empleo estableDepende de los estudios
    Anticipo de nóminaSoluciona un desfase puntualTe deja menos dinero en la siguiente nóminaPara emergencias puntuales
    Financiación del concesionarioCómoda y puede incluir promocionesTAE, seguros, comisiones o cuota final pueden encarecerlaComparar con préstamo externo
    Ayudas/financiación públicaPueden ser más baratas o incluso no requerir devoluciónRequisitos y disponibilidad limitadaPrioridad antes de endeudarte

    Qué valoran los bancos antes de conceder créditos para jóvenes

    Para un joven que pide financiación por primera vez, hay una idea fundamental: el banco no se fija únicamente en cuánto dinero gana, sino en si considera probable que pueda devolverlo de forma estable y sin sobreendeudarse. El Banco de España señala que las entidades deben hacer un estudio individualizado de solvencia antes de conceder financiación.

    Esto es lo que más valoran las entidades:

    Ingresos

    Es uno de los primeros elementos que mirará la entidad: cuánto cobras, si son ingresos regulares, de dónde proceden, cuánto tiempo llevas percibiéndolos, si existen otros ingresos demostrables. No es lo mismo cobrar 1.500 euros al mes de forma estable que tener una media de 1.500 euros, pero con ingresos que oscilan mucho cada mes.

    El banco busca determinar cuánto dinero tienes realmente disponible después de tus gastos y deudas. Para ello puede pedir información sobre tu situación laboral, ingresos, bienes y obligaciones financieras.

    Estabilidad laboral

    Para una primera solicitud, la estabilidad puede ser especialmente importante porque todavía tienes poco historial financiero. En términos generales, un banco verá mejor un contrato indefinido con antigüedad e ingresos estables que un trabajo reciente con contrato temporal e ingresos variables.

    Esto no significa que una persona con contrato temporal no pueda conseguir un préstamo. Significa que probablemente la entidad considerará que existe más riesgo y puede reducir el importe, pedir más garantías o directamente rechazar la operación.

    Historial crediticio

    Si nunca has pedido dinero prestado, no tener historial no significa que sea algo negativo. Son cosas diferentes. Sin historial apenas tienes experiencia financiera que evaluar. Con buen historial has tenido financiación y has pagado correctamente. Un mal historial implica que has tenido impagos o retrasos importantes.

    Además, las entidades pueden consultar la CIRBE, que recoge información sobre préstamos, créditos, avales y otras operaciones de riesgo. La CIRBE no es un fichero de morosos: registra riesgos tanto si están al corriente como si están en mora. También pueden consultar ficheros privados de solvencia o morosidad, como ASNEF.

    Nivel de endeudamiento

    Aquí aparece una pregunta clave: ¿cuánto de tus ingresos mensuales ya está comprometido con deudas? Como referencia, el Banco de España indica que la capacidad de endeudamiento no debería superar el 35 % de los ingresos netos mensuales, contando el conjunto de las deudas, no solamente el nuevo préstamo.

    Es un límite orientativo de endeudamiento total, y una persona joven puede preferir mantenerse bastante por debajo para conservar margen para ahorrar y afrontar imprevistos.

    Garantías

    En un préstamo personal normalmente la garantía principal es tu propia capacidad de pago: respondes con tu patrimonio presente y futuro. En determinadas operaciones, el banco puede solicitar garantías adicionales, como un avalista o una garantía real.

    Esto es especialmente relevante para alguien joven: tener un familiar que pueda avalarte no convierte automáticamente un préstamo en buena idea. El avalista también asume un riesgo importante si tú no pagas.

    Qué opciones tienes según tu situación crediticia

    No existe una única financiación adecuada para todos los jóvenes. El perfil puede cambiar muchísimo la respuesta.

    SituaciónQué es más accesibleQué puede dificultarloEstrategia razonable
    EstudianteFinanciación específica para estudios, ayudas/becas, aval familiar en algunos casosSin ingresos propios o ingresos muy bajosPriorizar becas/ayudas y financiación específicamente educativa
    Primer empleoPréstamo pequeño, préstamo personal si tienes ingresos establesPoco historial y poca antigüedad laboralEmpezar con importes moderados y evitar endeudarse al límite
    Contrato temporalPréstamo pequeño o financiación vinculada a una compraIncertidumbre sobre futuros ingresosReducir importe/plazo y aportar más ahorro si es posible
    AutónomoPréstamo personal, financiación empresarial según finalidadIngresos variables y necesidad de demostrar capacidad económicaPresentar declaraciones, facturación y evolución del negocio
    EmprendedorFinanciación empresarial, líneas públicas, avales y recursos propiosNegocio nuevo supone mayor incertidumbreBuscar primero ayudas, avales y financiación específica para emprendedores
    Sin ingresos fijosOpciones muy limitadas; financiación con garantía/aval en algunos casosElevado riesgo de impagoGeneralmente es mejor esperar o aumentar ingresos/ahorro

    Ejemplos reales:

    • María necesita 3.000 euros para un máster: préstamo para estudio y formación.
    • Javier quiere comprar su primer coche: préstamo para coche o financiación en el concesionario.
    • Ana acaba de empezar a trabajar: préstamo personal por importe pequeño.
    • Pablo tiene ingresos como autónomo: préstamo dirigido a este colectivo de trabajadores.

    Cuánto puedes pedir y cuánto acabarás pagando

    Esta es una de las preguntas que más fácilmente puede llevar a error. Que un banco te diga que puedes pedir hasta 20.000 euros no significa que debas pedir ese dinero.

    El propio Banco de España recomienda tener en cuenta tanto cuánto necesitas como cuánto puedes pagar mensualmente. Además, cuanto mayor sea el importe solicitado, mayores serán normalmente la cuota y los intereses totales.

    Por tanto, la pregunta correcta no es cuánto me presta el banco, sino cuánto necesito y qué cuota puedo asumir cómodamente.

    No solo importa el importe, sino el coste completo. Un préstamo tiene cuatro elementos fundamentales:

    • Importe: es el dinero que recibes. Por ejemplo, 2.000 euros, 5.000 euros.
    • Plazo: es el tiempo que tienes para devolverlo. En general, más plazo implica menor cuota mensual, pero mayor coste total, porque pagas intereses durante más tiempo. Por ejemplo, a 2 años, a 5 años.
    • Intereses: es el precio que pagas por utilizar el dinero del banco. Puede expresarse mediante un tipo nominal (TIN) y también mediante la TAE, que incorpora el efecto de determinados gastos y comisiones y sirve para comparar ofertas. Por ejemplo, al 4 %, al 6 %.
    • Coste total: es lo que realmente terminarás desembolsando. Por eso, dos préstamos de 10.000 euros pueden acabar costando cantidades diferentes.

    Para verlo claramente, imaginemos un préstamo de 10.000 euros con un tipo nominal fijo del 8 % anual, cuotas mensuales y sin comisiones ni otros gastos.

    PlazoCuotaTotal pagadoIntereses pagados
    24 meses452,27 €/mes10.854,55 €854,55 €
    36 meses313,36 €/mes11.281,09 €1.281,09 €
    60 meses202,76 €/mes12.165,84 €2.165,84 €
    84 meses155,86 €/mes13.092,42 €3.092,42 €

    Entonces, ¿qué plazo elegir? No siempre conviene escoger el plazo más corto posible. La decisión debería buscar un equilibrio: cuota suficientemente cómoda + plazo razonablemente corto.

    Por ejemplo, si ganas 1.500 euros netos y una cuota de 450 euros te deja prácticamente sin margen, puede ser demasiado agresiva, aunque el préstamo termine antes. Pero alargarlo a siete años simplemente para que la cuota parezca pequeña también puede ser mala idea.

    Una estrategia más sensata sería: pedir el menor importe necesario y elegir el plazo más corto cuya cuota puedas pagar cómodamente incluso ante un imprevisto razonable. Y recuerda que la cuota del nuevo préstamo se suma a las cuotas que ya tengas al valorar tu endeudamiento total.

    Qué hacer si te deniegan el préstamo, cómo mejorar las posibilidades de que aprueben tu solicitud

    Lo primero de todo es averigua por qué te han denegado el préstamo. Antes de solicitar otro inmediatamente, intenta conocer el motivo. Algunas causas habituales son:

    • Ingresos insuficientes para la cuota solicitada.
    • Contrato temporal o poca antigüedad laboral.
    • Nivel de endeudamiento elevado.
    • Historial de impagos.
    • Demasiadas solicitudes recientes.
    • Falta de documentación.
    • No poder demostrar suficientemente los ingresos.
    • Importe solicitado demasiado alto.

    Lo segundo es no solicitar préstamos indiscriminadamente. Un error frecuente es hacer varias solicitudes consecutivas. Es mejor entender primero qué está fallando y corregirlo.

    En tercer lugar, comprueba tu información financiera. Puedes consultarla gratuitamente en la CIRBE, pero recuerda que no es un registro de morosos, recoge información sobre préstamos, créditos, avales y otras operaciones de riesgo. Si sospechas que existe un impago registrado o un error en tus datos, conviene solucionarlo antes de volver a solicitar financiación.

    En cuarto lugar, reduce el riesgo que representa tu solicitud. Si te han rechazado porque el importe es demasiado elevado, puedes plantearte pedir menos dinero, aportar más ahorro propio, reducir otras deudas, esperar a tener mayor estabilidad laboral.

    Errores que cometen muchos jóvenes al pedir su primer préstamo

    Estos son los principales errores que deberías evitar a toda costa:

    • Fijarte solo en cuánto te prestan: que una entidad te ofrezca 15.000 euros no significa que sea buena idea pedirlos. La pregunta debería ser cuánto necesito realmente y cuánto puedes devolver sin poner en riesgo tus finanzas.
    • Mirar únicamente la cuota: 180 euros al mes pueden sonar bien, pero hay que preguntarse durante cuánto tiempo. Un préstamo con una cuota pequeña puede acabar siendo mucho más caro si se prolonga durante muchos años.
    • No mirar la TAE: el tipo de interés anunciado no siempre representa todo el coste de la operación. La TAE permite comparar de forma más completa diferentes ofertas porque tiene en cuenta el tipo de interés y determinados gastos y comisiones asociados.
    • Financiar caprichos con préstamos largos: financiar durante varios años algo que consumes inmediatamente puede ser especialmente poco atractivo. No significa que toda financiación de consumo sea necesariamente mala, pero cuanto menos necesario y duradero sea el bien, más difícil es justificar una deuda larga.
    • Olvidarse de los gastos asociados: comprar un coche, por ejemplo, no significa solamente pagar la cuota. Hay que sumar la cuota + seguro + combustible + mantenimiento + impuestos + reparaciones. La misma lógica se aplica a una vivienda, estudios, equipamiento profesional, etc.
    • Utilizar un préstamo para pagar otro: si necesitas continuamente financiación nueva para pagar la anterior, es una señal clara de que el nivel de deuda puede estar siendo demasiado elevado.
    • Aceptar un avalista sin entender las consecuencias: que tus padres u otro familiar te avalen puede facilitar una operación, pero el riesgo no desaparece: se traslada al avalista. Si tú no pagas, el avalista puede verse obligado a responder.

    Cómo comparar dos préstamos sin fijarte solo en la cuota

    Imagina que tienes estas dos ofertas para 10.000 euros:

    ConceptoPréstamo APréstamo B
    Importe10.000 €10.000 €
    Plazo3 años5 años
    Cuota313 €/mes203 €/mes
    Tipo nominal8 %8 %
    Comisiones0 euros0 euros
    Total pagado11.281 €12.166 €
    Intereses1.281 €2.166 €

    A primera vista, el préstamo B parece mejor porque solo pagas 203 euros al mes frente a 313 euros del préstamo A. Pero si puedes permitirte la cuota del préstamo A mejor, ya que es más barato en términos totales y terminas pagando 885 euros menos.

    Esto demuestra por qué la cuota mensual no sirve por sí sola para comparar préstamos.

    Por tanto, a la hora de comparar préstamos, debes fijarte en:

    • Importe: no compares un préstamo de 10.000 euros con otro de 12.000 euros simplemente porque la cuota sea similar.
    • Plazo: un plazo más largo suele reducir la cuota, pero aumenta el tiempo durante el que pagas intereses.
    • TAE: es uno de los indicadores más útiles para comparar ofertas porque incorpora el efecto de determinados costes y comisiones. No te quedes solo con el TIN.
    • Comisiones: comprueba especialmente la comisión de apertura, por amortización anticipada y otros gastos.
    • Productos vinculados: comprueba si para obtener determinadas condiciones tienes que contratar seguros, tarjetas, cuentas, otros productos y calcula cuánto cuestan realmente.

    Mitos sobre los préstamos para jóvenes

    Cuando eres joven y empiezas a buscar financiación, es fácil encontrarse con ideas que parecen lógicas pero que no siempre son ciertas. Estos son algunos de los mitos más habituales:

    Mito 1: ser joven garantiza mejores condiciones

    Ser joven no garantiza automáticamente un tipo de interés más bajo ni un préstamo más barato. El banco analiza principalmente tu perfil de riesgo: ingresos, estabilidad laboral, deudas, historial crediticio, capacidad de pago y, cuando corresponda, garantías. De hecho, un joven que acaba de empezar a trabajar puede tener más dificultades que una persona con años de ingresos estables y buen historial financiero.

    Lo que sí puede ocurrir es que algunas entidades ofrecen productos o promociones dirigidos específicamente a determinados colectivos jóvenes. Pero hay que comparar sus condiciones con las de los préstamos normales.

    Mito 2: sin nómina es imposible conseguir financiación

    No tener una nómina no significa necesariamente no tener ingresos. El banco puede valorar otras formas de demostrar capacidad económica, como documentación fiscal, ingresos recurrentes o declaraciones. El verdadero problema es no tener ingresos estables y demostrables.

    Mito 3: todos los bancos ofrecen préstamos específicos para jóvenes

    No todos los bancos tienen un producto denominado específicamente “préstamo para jóvenes”. Algunas entidades pueden tener productos dirigidos a jóvenes, estudiantes o determinados colectivos, mientras que otras ofrecen sus préstamos personales generales independientemente de la edad.

    Además, que un préstamo se anuncie como “para jóvenes” no significa necesariamente que sea más barato. Por eso conviene comparar préstamo para jóvenes vs préstamo personal estándar.

    Mito 4: el préstamo más rápido siempre es el mejor

    Es uno de los mitos más peligrosos. Que puedas recibir el dinero en unas horas no significa que sea una buena financiación. Los créditos rápidos pueden ser cómodos cuando existe una necesidad urgente, pero esa rapidez puede ir acompañada de costes más elevados que los de un préstamo personal convencional.

    Preguntas frecuentes

    Te dejamos las preguntas que con mayor asiduidad nos hacen llegar nuestros usuarios, seguro que te ayudan también a resolver alguna cuestión que se haya quedado en el tintero.

    ¿Con qué edad puedo pedir un préstamo?

    En general, para contratar un préstamo por tu cuenta necesitas ser mayor de 18 años, porque a partir de esa edad eres legalmente mayor de edad. Pero tener 18 años no significa que un banco vaya a concederte automáticamente financiación. La entidad tiene que evaluar tu solvencia: ingresos, estabilidad, deudas, historial y capacidad para devolver el préstamo.

    Por eso, un joven de 18 años sin ingresos puede tener muchas más dificultades que una persona de 25 años con empleo estable, aunque ambos puedan solicitar financiación legalmente.

    ¿Qué bancos ofrecen las mejores tasas de interés para jóvenes?

    No existe un banco que tenga universalmente el mejor préstamo para jóvenes. Las condiciones pueden cambiar según el momento y, sobre todo, según el perfil del cliente. Además, una oferta con un tipo nominal más bajo no necesariamente es la más barata si incorpora comisiones, seguros u otros productos.

    Algunas de las entidades que ofrecen buenas condiciones son Banco Santander, BBVA, Unicaja, CaixaBank, ING y Openbank.

    ¿Necesito un aval?

    No necesariamente. En muchos préstamos personales, el banco concede el dinero basándose fundamentalmente en tu capacidad de pago. Sin embargo, un avalista puede ser necesario o facilitar la operación cuando: eres muy joven, tienes pocos ingresos, acabas de empezar a trabajar, tienes un contrato temporal, no tienes historial crediticio, etc.

    Pero cuidado, un aval no es un simple trámite. Si tú no pagas, el avalista puede tener que responder según las condiciones del contrato. Por eso, no debería utilizarse un aval familiar simplemente para conseguir un préstamo que, por tus propios ingresos, realmente no puedes permitirte.

    ¿Hay préstamos para jóvenes sin nómina?

    Sí, pero depende mucho de tu situación. No tener nómina no significa necesariamente no tener ingresos. Por ejemplo, podrías ser autónomo, empresario, trabajador con otro tipo de ingresos demostrables, estudiante con una beca u otros recursos, propietario que obtiene ingresos por alquiler.

    El problema aparece cuando no tienes ingresos regulares o no puedes demostrarlos. En ese caso, la entidad tiene más dificultades para determinar si podrás devolver el dinero y puede rechazar la solicitud, ofrecerte un importe menor, exigir garantías adicionales y aplicar condiciones menos favorables.

    ¿Cuánto tardan en ingresar el dinero?

    Depende del producto y del banco. Si ya eres cliente y la entidad puede comprobar fácilmente tus datos, algunas operaciones pueden resolverse rápidamente. Otras pueden tardar varios días si necesitan documentación adicional o un análisis más detallado.

    Los llamados créditos rápidos pueden ingresar el dinero mucho más deprisa (en horas), pero normalmente tienen un coste superior y requieren especial precaución.

    ¿Puedo devolverlo antes de tiempo?

    En muchos casos sí. Se denomina amortización anticipada: devuelves todo o parte del préstamo antes de la fecha prevista. Puede ser interesante si recibes, por ejemplo, una paga extraordinaria, una herencia, un aumento de ingresos, dinero que tenías ahorrado.

    Al reducir el capital pendiente y/o el plazo, puedes ahorrar intereses futuros. Pero hay que comprobar el contrato porque puede existir una comisión o compensación por reembolso anticipado, dentro de los límites establecidos por la normativa aplicable.

    ¿Qué ocurre si no pago una cuota?

    No pagar una cuota no significa simplemente que el mes que viene pagarás dos. Pueden producirse varias consecuencias:

    • Intereses de demora u otros costes, según el contrato y la normativa aplicable.
    • La deuda pendiente aumenta.
    • Si el impago continúa, la entidad puede reclamar judicialmente la deuda.
    • El impago puede acabar afectando a tu acceso futuro al crédito y generar una inscripción en un fichero de solvencia patrimonial.

    Cuanto antes actúes, mejor. Si sabes que no podrás pagar una cuota, es preferible contactar con la entidad antes del vencimiento y explicar la situación que simplemente dejar de pagar.

    Y nunca recurriría automáticamente a otro crédito rápido para pagar la cuota anterior: eso puede iniciar una espiral de deuda.

    ¿Hay préstamos para jóvenes con carencia?

    Sí, especialmente en determinados préstamos destinados a estudios u otras finalidades específicas, aunque no es una característica exclusiva de los jóvenes. La carencia significa que durante un periodo determinado no pagas la cuota normal del préstamo o pagas únicamente determinados conceptos, dependiendo del contrato.

    Por ejemplo, un préstamo para estudios con 1 año de carencia significa que empiezas a devolver el capital cuando terminas los estudios.

    Puede resultar atractivo porque permite empezar a pagar cuando ya tienes ingresos. Puede tener sentido para financiar estudios si la persona todavía no tiene ingresos, pero hay que comprobar que la cuota posterior sea realmente asumible.

    ¿Existen préstamos para jóvenes sin intereses?

    Sí, pueden existir préstamos o financiación al 0 % para jóvenes, pero hay que tener mucho cuidado con la expresión “sin intereses”. La diferencia importante es que un 0 % de intereses (TIN) no siempre significa 0 % de coste.

    El Banco de España explica que una financiación anunciada como “sin intereses” puede tener comisiones o gastos, haciendo que la TAE sea superior al 0 %. Si no existen ni intereses, ni comisiones, ni otros gastos, entonces sí estaríamos ante una financiación con TAE del 0 %.

    Encuentra el mejor préstamo en Credimarket.com

    ¿Estás buscando financiación? Pues con nuestro comparador de préstamos accederás a las mejores ofertas de las principales entidades financieras que se ajusten a tu perfil y necesidades. De esta manera ahorrarás tiempo y dinero.

    Rápido, fácil y sin coste económico para ti. Además, contarás con la ayuda de nuestros agentes especializados que te resolverán cualquier pregunta que te pueda surgir. ¿A qué esperas?

    Ismael De La Cruz
    Ismael De La Cruz
    Consultor financiero. Colabora en medios de España y Estados Unidos. Durante 12 años ha escrito un artículo semanal en Expansión. Ha sido miembro del Instituto Español de Analistas Técnicos y Cuantitativos
    spot_img

    Últimas noticias

    Artículos relacionados

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí

    Este sitio está protegido por reCAPTCHA y se aplican la política de privacidad y los términos de servicio de Google.